Santa Mónica
Memoria
Lunes 27 de Agosto
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| "Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida." Jn 8, 12b. |
Los datos biográficos de Santa Mónica los debemos a la pluma de su hijo san Agustín. Nació de una familia cristiana del África romana el año 331. Fue desposada con un pagano del cual tuvo dos hijos y una hija, el más ilustre de ellos, Agustín. Vio con gozo que su marido abrazara la fe, y que su hijo se hiciera cristiano católico, lo que el Señor le concedió con creces. Cuando madre e hijo se disponían a regresar a África, murió Mónica en Ostia el año 387.
Lecturas del Santo:
PRIMERA LECTURA
El sol brilla en el cielo, la mujer bella, en su casa bien arreglada
LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO 26, 1-4.13-16
Dichoso el marido de una mujer buena; se doblarán los años de su vida. La mujer hacendosa hace prosperar al marido, él cumplirá sus días en paz. Mujer buena es buen partido que recibe el que teme al Señor; sea rico o pobre, estará contento y tendrá cara alegre en toda sazón. Mujer hermosa deleita al marido, mujer prudente lo robustece; mujer discreta es don del Señor; no se paga un ánimo instruido; mujer modesta duplica su encanto: no hay belleza que pague un ánimo casto. El sol brillo en el cielo del Señor, la mujer bella, en su casa bien arreglada.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL 130
R: Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad. R.
Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. R.
Espere Israel en el Señor ahora y por siempre. R.
EVANGELIO
Mi madre me presentaba en el ataúd de su pensamiento, para que tú me dijeras a mí, hijo de la viuda: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!"
+LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 7, 11-17
En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad lo acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores." Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo." La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.
Palabra del Señor
Palabras del Santo Padre:

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