Domingo XXI del Tiempo Ordinario
Domingo 26 de Agosto
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| "¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna". |
El discurso del pan de la vida termina con una opción: aceptar o no las palabras de Cristo, seguirlo o dejarlo. La libertad en que Jesús deja a los discípulos para decidirse recuerda la acción de Josué en la asamblea de Siquén; la fe es una gracia de Dios con la que se puede cooperar, pero no imponer. Cada vez que se nos presenta el cuerpo de Cristo en la comunión hemos de decir con fe "Amén", "Sí", movidos por el Espíritu Santo.
La relación matrimonial con la entrega mutua de los esposos encerraba para san Pablo un mensaje o plan de Dios que ahora se ha revelado al contemplarse la relación de Cristo con la Iglesia. Para todos ha de servir de norma suprema el amor sacrificado de Jesucristo. El apóstol mitiga la condición inferior de las esposas en su tiempo mediante el amor entrega y renuncia de si mismo que pide a los maridos.
PRIMERA LECTURA
Serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios
LECTURA DEL LIBRO DE JOSUÉ 24, 1-2a.15-17.18b
En aquellos días, Josué reunió todas las tribus de Israel en Siquén y llamó a los ancianos, a los jefes, a los jueces, a los magistrados para que se presentasen ante Dios. Josué dijo a todo el pueblo: "Si no os parece bien servir al Señor escoged a quién servir: a los dioses a quienes sirvieron vuestros antepasados al este del Eufrates o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis. Yo y mi casa serviremos al Señor." El pueblo respondió: "¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de Egipto, de la esclavitud; él hizo a vuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y entre los pueblos por donde cruzamos. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!"
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL 33}
R: Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. R.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. R.
Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor; él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. R.
La maldad da muerte al malvado, y los que odian al justo serán castigados. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R.
SEGUNDA LECTURA
Es éste un gran misterio y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS 5, 21-32
Hermanos: Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el
salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: El se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y de la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. " Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne." Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
Palabra de Dios
EVANGELIO
¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
+LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 6, 60-69
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen." Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También vosotros queréis marcharos?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos. Y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios."
Palabra del Señor
Revisa el comentario de Benedicto XVI al Evangelio:
Además una homilía del año 2009:

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