1 de Agosto
San Alfonso María de Ligorio, obispo
y doctor de la Iglesia
Memoria
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Nació en Nápoles en el año 1696. En la Universidad napolitana recibió el grado de doctor en ambos derechos. Después de ejercer como abogado, se ordenó sacerdote y se dedicó al apostolado entre los pobres y abandonados. Fundó la Congregación del Santísimo Redentor para la evangelización del mundo rural. Elegido obispo de Santa Agueda de los Godos rigió su diócesis durante trece años, renunció a la sede y se retiro a Pagani en donde murió el año 1787, a los noventa y tres años de edad.
Frente al pesimismo religioso y al rigorismo jansenista, Alfonso opuso el gran principio del amor y la misericordia de Dios.
Lecturas del Santo:
PRIMERA LECTURA
Por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 8, 1-4
Hermanos: Ahora no pesa condena alguna sobre los que están unidos a Cristo Jesús, pues, por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que no pudo hacer la ley, reducida a la impotencia por la carne, lo ha hecho Dios; envió a su Hijo encarnado en una carne pecadora como la nuestra, haciéndolo víctima por el pecado, y en su carne condenó el pecado.
Así, la justicia que proponía la Ley puede realizarse en nosotros, que ya no procedemos dirigidos por la carne, sino por el Espíritu.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 118
R: Enséñame, Señor, tus leyes.
¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras. R.
Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti. R.
Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes. R.
Mis labios van enumerando los mandamientos de tu boca. R.
Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas. R.
EVANGELIO Mt 5,13-19
Vosotros sois la luz del mundo
+LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: <<Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.>>
Palabra del Señor
Palabras del Santo Padre:

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